viernes, 16 de septiembre de 2016

Alce (Alces alces) en el Parque Nacional de Biebrza

En Agosto viajamos a Polonia para recorrer diferentes espacios naturales del país y visitar a nuestros amigos polacos. Una de nuestras paradas tuvo lugar en el Parque Nacional de Biebrza al noroeste de Polonia, un lugar que teníamos muchas ganas de visitar.

Biebrza es hogar de numerosas especies de aves, mamíferos y herpetos, además de poseer especies vegetales exclusivas. Cabe destacar el lugar por ser uno de las zonas más importantes en el mundo para la cría de Carricerín cejudo (Acrocephalus paludicola). Este paseriforme, el más amenazado y escaso de Europa, fue objeto de estudio en el Proyecto LIFE09 NAT/PL/000260 “Conserving Aquatic warblers in Poland and Germany”. A lo largo del proyecto se realizaron estudios de campo en las zonas de Biebrza y Chelm. Jose y yo tuvimos la inmensa suerte de participar en los estudios de campo en los años 2013 y 2014 en la zona de Chelm, al sur-este de Polonia. 

Nuestro alojamiento en Biebrza fue una pequeña casa propiedad de nuestra buena amiga Justyna. Un lugar encantador en una pequeña villa en el borde del parque, rodeada de naturaleza y agricultura. Con un jardín precioso que deleita el paladar de los invitados, repleto de árboles frutales y vegetación. Pasamos unos días increíbles.

Una de las tardes, el vecino de Justyna, Igor, un gran conocedor de la zona, se ofreció a llevarnos a ver alces. 

Salimos en su búsqueda a eso de las 18.30. Recorrimos un tramo en el coche dirección a la zona idónea para avistar alces.

Ya en la zona propicia, con la mirada y el resto de los sentidos agudizados, vimos un ratonero posado en el suelo que se dejo ver tranquilamente. Más adelante ya en una zonas de claros y bosquetes, se dejaron ver una liebre que salió corriendo hacia el bosque a esconderse, un zorro atareado en buscar comida y varios corzos que se alimentaban en los claros. 

Cuando parecía que ya no íbamos a ver nada, divisamos en medio de dos árboles que se juntaban a modo de arco, una preciosa hembra de alce.

Estuvo un rato quieta entre ambos árboles y de repente comenzó a moverse. Le hice algunas fotos testimoniales sin saber lo que a continuación ocurriría. Pensaba de corazón que se dirigiría hacia el lado contrario al que nos encontrábamos, pero ni corta ni perezosa, puso rumbo hacia donde estábamos aparcados con el coche. Un paso lento y seguro, alimentándose de hierba por el camino. Pasiva ante nuestras miradas. Mientras, nosotros nerviosos de verla tan cerca, disparábamos fotos con la cámara y grabábamos vídeos con gran emoción. 

Ver a un animal de esas dimensiones tan de cerca es para temblar y aunque ya tuvimos en los pantanos de Chelm una hembra muy cerquita, este avistamiento fue... ¡EXPECTACULAR!

Justo unos minutos antes de que se perdiera cruzando el camino, tuvimos una preciosa vista. La hembra de alce se alimentaba al atardecer mientras que un bando bastante numeroso de avefrías volaban, dejando sus siluetas a contra luz.

Os dejo algunas fotos y un vídeo del encuentro con la hembra de alce. Espero que os guste.



Gracias a Justyna e Igor por todo.

Un saludo

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